viernes, 6 de julio de 2012

Dialéctica


Leyes de la Dialéctica

El materialismo dialéctico nos propone, pues, una interpretación de la realidad concebida como un proceso material en el que se suceden una variedad infinita de fenómenos, a partir de otros anteriormente existentes. Esta sucesión, no obstante, no se produce al azar o arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo el proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las formas más simples a las más complejas, y que afectan a toda la realidad, natural y humana.
 
Las leyes según las cuales la materia se mueve y se transforma son leyes dialécticas. La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento.
 
La dialéctica nos ofrece, pues, leyes generales, no la particularidad de cada proceso. Que son leyes generales quiere decir que son el fundamento de toda explicación de la realidad, pero también que afectan a toda la realidad (naturaleza, sociedad, pensamiento) y que son objetivas, independientes de la naturaleza humana. Marx  y Engels enunciarán las Principales Leyes de la Dialéctica: 
1.    Ley de transición de la cantidad a la cualidad
La alteración cuantitativa modifica, transforma, provoca un cambio a la cualidad de las cosas que se trata.
Según la ley de transición de la cantidad a la cualidad, el aumento o disminución de la cantidad de materia influye en la transformación de una cosa en otra distinta. La acumulación o disminución de la materia es progresiva, mientras que el cambio de cualidad supone una modificación radical de la cosa, una revolución. Con esta ley se explica el desarrollo de los seres y los fenómenos naturales, sociales...
Todos los objetos de la Naturaleza poseen características mensurables, por lo que su esencia, su cualidad, es inseparable de los aspectos cuantitativos. Cuando una cosa pasa de poseer una cualidad a poseer otra hablamos de "salto cualitativo". Como todo movimiento es el resultado de la lucha de elementos contrarios, el salto cualitativo supone la resolución de una contradicción, que da lugar a una nueva realidad, que representa un avance en el desarrollo de la naturaleza. El salto cualitativo no supone el mero cambio de una cualidad por otra, sino por otra que supera, de alguna manera, a la anterior.
Ejemplo:
La transformación de los estados de agregación del agua, que a presión normal y hacia los 0º C pasa del fluido al sólido, y hacia los 100º C pasa del líquido al gaseoso, es decir, que en esos dos puntos de flexión la alteración meramente cuantitativa de la temperatura produce un estado cualitativamente alterado del agua.

2.   Ley de la unidad y lucha de contrarios
    Todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su movimiento, su transformación, su vida, y en sus recíprocas interacciones. Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones.

Para el materialismo la lucha de contrarios son inherentes a todos los objetos y fenómenos de la naturaleza, no existen fuera de ella. Las contradicciones son el motor, la fuente del desarrollo, son las que ponen en movimiento al mundo. Los materialistas plantean que no es la unidad, sino la lucha de contrarios, la que desempeña el papel decisivo en el desarrollo por que la lucha es permanente, la unidad es relativa, temporal, transitoria, la lucha es absoluta, como absoluto es el desarrollo.
Siguiendo los pasos de Heráclito, Marx  y Engels consideran que la realidad es esencialmente contradictoria. Todos los fenómenos que ocurren en la Naturaleza son el resultado de la lucha de elementos contrarios, que se hallan unidos en el mismo ser o fenómeno, siendo la causa de todo movimiento y cambio en la Naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento. Con esta ley se explica, pues, el origen del movimiento.
Entre los argumentos que se aportan para justificar esta explicación predominan los procedentes de las ciencias (Física, Ciencias naturales, Matemáticas, Economía), pero también de la Historia y de la filosofía. Entre las parejas de contrarios puestas como ejemplos podemos citar: atracción y repulsión, movimiento y reposo, propiedades corpusculares y ondulatorias, herencia y adaptación, excitación e inhibición, lucha de clases, materia y forma, cantidad y cualidad, sustancia y accidentes.
Ejemplo:
El matrimonio, el varón es el sexo opuesto al femenino, son contrarios, pero están unidos y al mismo tiempo se rechazan, se excluyen mutuamente, no pueden existir, el uno sin el otro,  dentro del matrimonio.


3.     Ley de negación de la negación 
En la dialéctica, negar no significa simplemente decir no, o declarar inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo.
La ley de negación de la negación completa la anterior, explicando el modo en que se resuelve la contradicción, dando paso a una realidad nueva que contiene los aspectos positivos de lo negado. El primer momento del movimiento dialéctico, el de la afirmación, supone la mera existencia de una realidad (Tesis); el segundo momento, el de la negación, supone la acción del elemento contrario que, en oposición con el primer momento, lo niega (Antítesis). El tercer momento, negando al segundo, que era ya, a su vez, la negación del primero, se presenta como el momento de la reconciliación, de la Síntesis, recogiendo lo positivo de los dos momentos anteriores.
Una vez alcanzado este estadio del movimiento nos encontramos ante una nueva realidad que entrará de nuevo en otro ciclo de transformación dialéctica, dando lugar, así, al desarrollo progresivo de la Naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento. Un desarrollo que se dirige hacia formas más completas, más perfectas, más integradoras, de la realidad.
Ejemplo:

Una gallina pone e incuba un huevo, el pollito es una afirmación que surge de la negación del huevo, en el huevo se encuentra el germen que a cierta temperatura y en ciertas condiciones, se desarrollara, este germen al desarrollarse dará un pollito, este germen es ya la negación del huevo, una afirmación contiene el germen de la negación, por eso es que las cosas evolucionan, encierran una contradicción interna,  en la misma.